lunes, 30 de junio de 2008

Embarazo en adolescentes y el aborto:


Las causas del embarazo en la adolescencia son políticamente discutibles, de gran carga emocional, y numerosas.

Los adolescentes de hoy crecen rodeados de una cultura donde compañeros, televisión, cine, música, y revistas transmiten frecuentemente mensajes manifiestos o secretos en los cuales las relaciones sexuales sin estar casados (especialmente aquellas que involucran a adolescentes) son comunes, aceptadas y, a veces, esperadas.


Normalmente no se ofrece en el hogar, la escuela o la comunidad educación sobre el comportamiento sexual responsable e información clara específica sobre las consecuencias del intercambio sexual (incluyendo el embarazo, enfermedades de transmisión sexual y efectos psico-sociales). Por lo tanto, gran parte de la "educación sexual" que los adolescentes reciben viene a través de filtros desinformados o compañeros sin formar.


Son muchas las cosas que impulsan a las jóvenes que quedan embarazadas a llegar al aborto, aunque ninguna justifica el quitarle la vida a un ser, entre estas cosas están: el miedo a la respuesta ante esto de los padres, miedo a lo que diga la sociedad, temor a no poder cuidar al bebe, que la pareja de la joven le diga que no lo tenga, entre otras razones sin lógica.


Cualquier interrupción provocada de este proceso de vida, sin importar que sea al principio, al medio o al final, debe considerarse un atentado contra la vida y, por tanto una grave violación de la ley de Dios.


Esta doctrina la proclama la Iglesia, ha sido expuesta desde siempre por los papas, obispos, los sacerdotes, maestros y seguidores de la fe basados en la moral de Jesús y sostenida por el mandamiento de “No matarás”.


El Concilio Vaticano II es categórico ante el aborto. Dice:

Para un auténtico cristiano no debe bastar el rechazar y no ejecutar el aborto, provocado, debe, además, denunciar las contradicciones e incoherencias en que vivimos.


Tenemos una sociedad que es muy sensible ante la moral de la tortura, la mutilación, la pena de muerte, la guerra, la violación de los Derechos Humanos..., pero está indiferente ante miles de millones de fetos que no se sabe donde están.


Además, es necesario enfrentar la manipulación de los llamados progresistas, quienes en aras de una falsa felicidad, realización personal y desarrollo promueven la interrupción involuntaria del embarazo para dar muerte a un niño o niña antes de nacer. Personas que no aceptan llamar interrupción y privación de la vida si ésta se le quita a alguien ya nacido, como si en esencia no fuese exactamente lo mismo, en el orden moral de cualquier cultura o creencia que luche por la vida.


El aborto es una señal, que realmente se desvía de otros males. Por eso es importante no fijarse tanto en su manifestación, sino en ir a las raíces y encontrar las causas que lo están provocando.



Drogas de Mayor Consumo y Complicaciones posibles a corto y a largo plazo


Las drogas son sustancia cuyos componentes químicos alteran las funciones normales del ser humano. La mayoría de las drogas tienen la particularidad de producir adicción, ya que poseen efectos aparentemente placenteros. Esto no ocurre en todos los casos, las personas psicológicamente más vulnerables tienden a recurrir a ellas con más frecuencia y en cantidades cada vez más fuertes. Este fenómeno se denomina tolerancia y esto desencadena la dependencia.


Dependencia: Puede ser físico o psicológica la primera se presenta cuando los agentes químicos de las sustancias invaden el cuerpo y el cerebro; La segunda es el estado emocional de Búsqueda de las Sustancias. Se caracteriza por tensión, dolores abdominales, sudoración, inquietud, desesperación, etc., que generan una fuerte necesidad de ingerirla en forma convulsiva y para evitar las sensaciones desagradables que vienen cuando desaparecen los efectos placenteros.


Las drogas de mayor consumo son: El alcohol y el Tabaco son de uso común en edades tempranas al igual que drogas ilegales como la mariguana, la cocaína, los inhalables, entre otras; A continuación describiré a cada una de ellas.


Alcohol: Es una sustancia que acompaña a múltiples actos de orden social, puede provocar la enfermedad que conocemos como Alcoholismo


El alcoholismo

Es una enfermedad crónica, caracterizada por una conducta anormal de búsqueda de alcohol, esta lleva a la perdida de control en la forma de beber y tiene efectos severos en la salud así como en la nivel social y familiar.


Complicaciones a corto plazo

Sensación de mayor libertad y confianza.

Menor coordinación motora.

Menor concentración para centrarse o tratar un tema

Cambios en el estada de animo: Se pasa de la alegría al llanto o a la agresión.

Alteración en la percepción: Escuchan voces, ven cosas y personas que no existen.




Complicaciones a largo plazo

Gastritis.

Perdida del apetito.

Problemas cutáneos.

Impotencia Sexual.

Daño Hepático.

Daños Cerebrales.

Alteración de la Memoria.

Embarazo: Las mujeres que consumen alcohol durante el embarazo pueden dar a luz a sugiero dejar lo que sigue

Niños con Síndrome Feto alcohólico; es decir R. N. Con problemas como Retardo Metal y otras Anormalidades Físicas Irreversibles y tienen alto riesgo de ser alcohólicos.

Tabaco: La nicotina es un alcaloide natural que esta contenido en los cigarrillos y en otros productos tales como puros, chicles, o tabaco en polvo para pipas. glosario


El alcoholismo

Fumar se considera un habito que forma parte de vida social, se utiliza como rito de iniciación a la adolescencia o a la vida adulta. La nicotina es una de las drogas más activas y su uso se inicia a edades cada vez más tempranas.

El humo del cigarro contiene una gran cantidad de gases que causan infecciones y enfermedades respiratorias, cáncer u otros padecimientos. El tabaquismo afecta la mayor parte del cuerpo y es una de las principales causas de muerte en el mundo.


Complicaciones a corto plazo

Alteraciones en la conducta y en la capacidad para percibir.

Enojo, hostilidad y agresión.

Insomnio.

Sueños extraños.

Mareo, vomito y vértigo.

Dolor abdominal.

Sudoración.

Complicaciones circulatorias.

Elevación del pulso y aumento de la presión arterial.

Taquicardias y Arritmias Cardiacas.

Disminución de la temperatura en los dedos de las manos y pies.


Complicaciones a largo plazo

Cambio en el estado de animo: Muy alegre o depresivo.

Insomnio.

Irritabilidad, ira y ansiedad.

Sentimiento de frustración.

Dificultades en la concentración.

Aumento o disminución en la frecuencia cardiaca.

Disminución del apetito.

Complicaciones cardiovasculares.

Lesiones cardiacas al miocardio y coronarias.

Aumento de la tensión arterial.

Enfermedades pulmonares.

Ulceras y problemas digestivos.

Aparición de distintos tipos de canceres.

En hombres reduce la fertilidad.


Alteraciones en las embarazadas


Durante el Embarazo incrementa el riesgo de abortos espontáneos en el primer trimestre; Otros resultados pueden ser: Ovito fetal, Prematuros o de menor peso, así como muerte infantil súbita.


En la mujer provoca menopausia precoz, alto riesgo para desarrollar enfermedades cardiovasculares, accidentes cardiacos y cerebrales; es el enemigo numero 1 de la belleza y la salud.


Los adolescentes con conductas problemáticas tienden a mostrar más desapego hacia el entorno escolar y expectativas negativas respecto a su éxito académico. Es también en este escenario en donde los menores interactúan con los pares y es con ellos en donde tiene las primeras oportunidades de usar drogas. Por otro lado, los menores que

permanecen en la escuela tienen menor probabilidad de usar droga.


El principio activo más importante del tabaco es la nicotina. Su consumo principal es a través de la inhalación del humo del cigarro. Es una de las drogas adictivas más poderosas, no obstante que no posee efectos notables en el humor o en la conciencia.


En la adicción al tabaco inciden múltiples variables. La propia nicotina produce refuerzo. El término refuerzo se refiere a la capacidad de las sustancias de producir efectos que despiertan en el consumidor el deseo de obtenerlas otra vez. Cuanto más potente sea el refuerzo que produce una sustancia, tanto mayor será la probabilidad de que se abuse de ella. La nicotina se absorbe con facilidad por la piel, las mucosas y, por supuesto, los pulmones. La vía pulmonar produce efectos discernibles en el sistema nervioso central en un lapso de apenas 7 segundos. Por lo tanto, cada aspiración brinda cierto refuerzo definido. Con 10 aspiraciones por cigarrillo, el fumador de una cajetilla al día refuerza su hábito 200 veces diarias. Aunque cerca de 80% de los fumadores expresa su deseo de dejar de fumar, sólo tratan de hacerlo 35% cada año, y menos de 5% tienen buenos resultados en ese intento cuando no cuentan con más ayuda.


El consumo de sustancias en la población joven es motivo de gran preocupación. La adolescencia es una etapa de especial riesgo para usar drogas que puede darse, entre otros factores, por curiosidad y búsqueda de sensaciones nuevas, como mecanismo para enfrentar problemas emocionales, de rebelión con la autoridad en el proceso de búsqueda de la propia identidad, con frecuencia ocurre en asociación con una sensación de invulnerabilidad que acompaña esta etapa. Sin embargo también es un hecho que no todos los adolescentes se ven igualmente afectados por el problema, la mayoría no usa drogas, una proporción experimenta con ellas para luego abandonarlas, y un porcentaje menor continúa usando y un segmento desarrolla problemas con las drogas.


La escuela es un escenario ideal para los programas de prevención. Estudios realizados en el país muestran claramente como la familia y la escuela siguen siendo los dos determinantes más importantes para el consumo de sustancias o su prevención. La escuela es un agente socializador prioritario, en ella tienen lugar el primer contacto con los pares y con figuras de autoridad distintas a los padres y es al mismo tiempo el entorno en que el sujeto tiene oportunidad de conseguir sus primeros logros socialmente reconocidos. Diferentes estudios muestran que el uso de drogas se relaciona con el bajo rendimiento, un mayor ausentismo y con el abandono escolar.


Los adolescentes con conductas problemáticas tienden a mostrar más desapego hacia el entorno escolar y expectativas negativas respecto a su éxito académico.


Es también en este escenario en donde los menores interactúan con los pares y es con ellos en donde tiene las primeras oportunidades de usar drogas. Por otro lado, los menores que permanecen en la escuela tienen menor probabilidad de usar drogas.


El uso crónico del tabaco y su dependencia normalmente se desarrollan durante la adolescencia, y pueden considerarse como los desórdenes pediátricos más comunes en este grupo etéreo. El estudio Gallup sobre tabaquismo y marcadores de dependencia, señala que el 40% de los fumadores adolescentes inician su consumo dentro de la primera hora posterior a levantarse; 50% de los adolescentes fumadores crónicos habían intentado dejarlo pero habían recaído, el 70% de ellos acepto que de poder abandonarlo, no volvería a fumar.


En México, el consumo de tabaco ha afectado al 50% de los estudiantes, y de manera similar a hombres y mujeres (52.5% y 48.9%, respectivamente).


Las drogas se han vuelto importantes en la vida de muchos jóvenes porque les facilita establecer ligas de solidaridad con los de su grupo de edad, para expresar su desafío a la autoridad y a las convenciones sociales, y satisfacer sus anhelos exaltados de aventura.


Los más afectados son los jóvenes de entre 13 y 19 años de edad. Respecto del consumo

actual, el porcentaje de usuarios se reduce a menos de la mitad siendo la población masculina la más afectada (23.0%). Si analizamos el consumo de tabaco por nivel educativo, el porcentaje de usuarios activos de nivel secundaria es bajo (11.7%), en comparación con los de bachillerato (32.9%) y los de escuelas técnicas (35.3%).4


Al considerar la edad de los adolescentes, se observa que el porcentaje de consumidores de 14 años o menos, es menos de la mitad de los que tienen 18 años o más. Aún así, un porcentaje importante (36.3%) de adolescentes de 17 años (adolescentes menores de edad) han fumado en el último mes. El cambio más drástico se presenta de los 14 a los 15 años, ya que ahí se observa como se duplica la proporción de consumidores.

Los adolescentes consideran en su mayoría (74.2%), muy peligroso el consumo de sustancias como la marihuana o la cocaína. Sin embargo, esta percepción de riesgo disminuye notablemente cuando la sustancia es el alcohol (sólo un 55.1% considera muy peligroso su consumo frecuente) o para fumar cigarrillos diariamente (48.6%)..


Una visión global del impacto que el tabaquismo ha tenido en nuestro país lo podemos apreciar a través del estudio de los principales problemas médicos que aparecen como consecuencia de hábito tabáquico crónico. La Enfermedad Pulmonar Obstructiva

Crónica (EPOC) representa la causa de muerte en la población general, en tanto que ocupa el 4to sitio de muerte en edad posproductiva, y el 5to sitio como causa de muerte en la población general del sexo femenino. En los hombres, la EPOC representa la 8va causa de muerte en la población general.


En lo que se refiere al carcinoma broncogénico, representa la 13ª causa de muerte en la población general, la 12ª causa de muerte en la población del sexo masculino,10 y la 17ª causa de muerte en la población del sexo femenino.9

El tabaquismo es el estado fisiológico y conductual secundario al hábito tabáquico de evolución crónica. Al igual que con otras sustancia adictivas, ocurren fenómenos de reforzamiento, tolerancia y dependencia a la nicotina, el metabolito principal del humo del tabaco.


Hay pruebas de tolerancia a los efectos subjetivos de la nicotina. Las personas que nunca han recibido nicotina experimentarán náuseas con concentraciones sanguíneas bajas de ésta, y los fumadores las experimentarán si las concentraciones se elevan por arriba de sus valores acostumbrados.


El término refuerzo negativo se refiere a los beneficios obtenidos con la terminación de un estado desagradable. En los fumadores dependientes, se tienen pruebas de que el impulso de fumar se relaciona con la concentración sanguínea de nicotina, como si fumar fuera un medio de lograr cierta concentración de la sustancia y, por tanto, evitar los síntomas de abstinencia.


El hábito probablemente se explique por la recompensa que representan los efectos de la nicotina, por el deseo de evitar el sufrimiento que produce la abstinencia o, lo que es más probable, por una combinación de ambos fenómenos.

Clasificación. De que o de quien

La clasificación clínica del hábito tabaquico crónico lo divide en dos grupos de atención, a saber:

Tabaquismo Pasivo:

El que supone la inhalación pasiva, no voluntaria, del humo producido por la ignición del tabaco de una tercera persona que lo lleva a cabo de forma voluntaria.

Tabaquismo Activo:

El que supone la inhalación activa y voluntaria del humo producido por la ignición intencionada del tabaco.

Introducción


Sin lugar a dudas, la delincuencia juvenil es un fenómeno muy representativo desde el siglo pasado, la delincuencia juvenil es uno de los problemas criminológicos que crece cada día más, no solo en nuestro país, sino también en el mundo entero; es una de las acciones socialmente negativas que va a lo contrario fijado por la ley y a las buenas costumbres creadas y aceptadas por la sociedad.


La delincuencia juvenil es un fenómeno social que pone en riesgo la seguridad pública de la sociedad, así mismo va contra las buenas costumbres ya establecidas por la sociedad.


La delincuencia juvenil es un fenómeno de ámbito mundial, pues se extiende desde los rincones más alejados de la ciudad industrializada hasta los suburbios de las grandes ciudades, desde las familias ricas o acomodadas hasta las más pobres, es un problema que se da en todas las capas sociales y en cualquier rincón de nuestra civilización.


Antecedentes históricos


A pesar de no tener ninguna duda sobre la existencia de un derecho penal precolombino, como por ejemplo el de los pueblos Aztecas, Mayas, Incas o de Mesoamérica, desconocemos si existía alguna regulación especial, o particular para niños o jóvenes que cometieran algún "delito". Lo mismo que se desconocen las regulaciones de esta situación en el llamado derecho colonial americano. El inicio legislativo de la "cuestión criminal" surge en el período republicano, luego de la independencia de las colonias europeas. Aunque a finales del siglo XIX la mayoría de los países latinoamericanos tenían una basta codificación, especialmente en Constituciones Políticas y Códigos Penales, la regulación de la criminalidad juvenil no era objeto de atención particular.


Es a principios de este siglo en que se ubica la preocupación por la infancia en 105 países de nuestra región. Esto es el resultado, por un lado, de la internacionalización de las ideas que se inician en el Siglo XX, primeramente con la Escuela Positiva y luego con la Escuela de la Defensa Social, y por el otro lado, es el resultado de la imitación latinoamericana de las preocupaciones europeas y de los Estados Unidos de América por la infancia, lo cual se vio reflejado en varios congresos internacionales sobre el tema de la infancia.


La primera legislación específica que se conoce fue la argentina, promulgada en 1919. Pero fue en décadas posteriores en donde se promulgaron la mayoría de las primeras legislaciones, por ejemplo Colombia en 1920, Brasil en 1921, Uruguay en 1934 y Venezuela en 1939. Durante este período y hasta los años 60, podemos afirmar que el derecho penal de menores se desarrolló intensamente, en su ámbito penal, fundamentado en las doctrinas positivistas-antropológicas.


En la década de los 60, con excepción de Panamá que promulgó su primer ley específica en 1951 y República Dominicana en 1954, se presenta un auge del derecho penal de menores en el ámbito legislativo, con la promulgación y reformas de leyes especiales, por ejemplo, en los siguientes países: Perú en 1962, Costa Rica en 1963, Chile en 1967, Colombia en 1968, Guatemala en 1969 y Honduras también en 1969. En la década de los 70, se promulgan las siguientes legislaciones: México en 1973, Nicaragua en 1973, El Salvador en 1973, Bolivia en 1975, Venezuela en 1975, Ecuador en 1975 y Cuba en 1979. En todo este período, se caracteriza el derecho penal de menores con una ideología defensista de la sociedad, basada en las concepciones de peligrosidad y las teorías de las subculturas criminales.


Las concepciones ideológicas del positivismo y de la Escuela de Defensa Social, fueron incorporadas en todas las legislaciones y sin duda influyeron en la codificación penal. Pero en donde estas ideas encontraron su máxima expresión, fue en el derecho penal de menores. Postulado básico fue sacar al menor delincuente del derecho penal común, con ello alteraron todo el sistema de garantías reconocido generalmente para adultos. Convirtieron el derecho penal de menores en un derecho penal de autor, sustituyendo el principio fundamental de culpabilidad, por el de peligrosidad. Esto llevó a establecer reglas especiales en el derecho penal de menores, tanto en el ámbito sustantivo como formal, como por ejemplo, la conducta predelictiva, la situación irregular y la sentencia indeterminada. Principios que han servido, y aún hoy se encuentran vigentes en varias legislaciones latinoamericanas, para negar derechos humanos a los menores infractores, como la presunción de inocencia, el principio de culpabilidad, el derecho de defensa, etc.


Un hito en el desarrollo histórico del derecho de menores lo marcó la promulgación de la Convención General de los Derechos del Niño en 1989. Luego de la entrada en vigencia de esta convención, se ha iniciado en los años 90 un proceso de reforma y ajuste legislativo en varios países de la región, específicamente en Colombia, Brasil, Ecuador, Bolivia, Perú, México y Costa Rica.


Panorama Actual de la delincuencia juvenil.


La delincuencia juvenil ha aumentado de forma alarmante en los últimos tiempos, pasando a ser un problema que cada vez genera mayor preocupación social, tanto por su incremento cuantitativo, como por su progresiva peligrosidad cualitativa. La delincuencia juvenil es además una característica de sociedades que han alcanzado un cierto nivel de prosperidad y, según análisis autorizados, más habitual en los países anglosajones y nórdicos que en los euro mediterráneos y en las naciones en vías de desarrollo. Es decir, en las sociedades menos desarrolladas la incidencia de la delincuencia juvenil en el conjunto del mundo del delito es menor que en las comunidades más avanzadas en el plano económico. En las grandes ciudades latinoamericanas, la delincuencia juvenil está ligada a la obtención —delictiva— de bienes suntuarios de consumo y por lo general no practican la violencia por la violencia misma sino como medio de obtener sus objetivos materiales.


Los estudios criminológicos sobre la delincuencia juvenil señalan el carácter multicausal del fenómeno, pero a pesar de ello, se pueden señalar algunos factores que parecen decisivos en el aumento de la delincuencia juvenil desde la II Guerra Mundial. Así, son factores que se encuentran en la base de la delincuencia juvenil la imposibilidad de grandes capas de la juventud de integrarse en el sistema y en los valores que éste promociona como únicos y verdaderos (en el orden material y social, por ejemplo) y la propia subcultura que genera la delincuencia que se transmite de pandilla en pandilla, de modo que cada nuevo adepto trata de emular, y si es posible superar, las acciones violentas realizadas por los miembros anteriores del grupo.


La violencia


Consiste en la presión ejercida sobre la voluntad de una persona, ya sea por medio de fuerzas materiales, ya acudiendo a amenazas, para obligarla a consentir en un acto jurídico.


La violencia es un elemento que se encuentra comúnmente en la delincuencia juvenil y es uno de los factores que influyen a los jóvenes a cometer actos ilícitos llevados por la violencia.


Causas de la Violencia


El fenómeno de la violencia es muy complejo. Hay muchas causas, y están íntimamente relacionadas unas con otras y conllevan a la delincuencia de menores. En general se agrupan en biológicas, psicológicas, sociales y familiares. Tan sólo por citar algunos ejemplos dentro de cada grupo, tenemos:


Causas Biológicas


Se ha mencionado al síndrome de déficit de atención con hiperactividad (DSM IV 314.*/ICD10 F90.*) como causa de problemas de conducta, que sumados a la impulsividad característica del síndrome, pueden producir violencia. Un estudio con niños hiperquinéticos mostró que sólo aquellos que tienen problemas de conducta están en mayor riesgo de convertirse en adolescentes y adultos violentos. La conclusión es que hay que hacer un esfuerzo para aportar a aquellos niños hiperquinéticos con problemas de conducta recursos terapéuticos más oportunos e intensivos.


Los trastornos hormonales también pueden relacionarse con la violencia: en las mujeres, el síndrome disfórico de la fase luteínica se describió a raíz de los problemas de violencia presentes alrededor de la menstruación, específicamente en los días 1 a 4 y 25 a 28 del ciclo menstrual, pero el síndrome no se ha validado con estudios bien controlados, aunque se ha reportado que hasta el 40 por ciento de las mujeres tienen algún rasgo del síndrome y que entre el 2 y 10 por ciento cumplen con todos los criterios descritos para éste. De 50 mujeres que cometieron crímenes violentos, 44 por ciento lo hizo durante los días cercanos a la menstruación, mientras que casi no hubo delitos en las fases ovulatoria y postovulatoria del ciclo menstrual 4. Con frecuencia, el diagnóstico de síndrome disfórico de la fase luteínica está asociado con depresión clínica, que puede en algunos casos explicar su asociación con la violencia.


Causas Psicológicas


La violencia se relaciona de manera consistente con un trastorno mental – en realidad de personalidad – en la sociopatía, llamada antes psicopatía y, de acuerdo al DSM-IV, trastorno antisocial de la personalidad (DSM-IV 301.7; ICD-10 F60.2) y su contraparte infantil, el trastorno de la conducta, llamado ahora disocial (DSM-IV 312.8; ICD-10 F91.8), aunque hay que aclarar no todos los que padecen este último evolucionan inexorablemente hacia el primero, y de ahí la importancia de la distinción. El trastorno antisocial de la personalidad se establece entre los 12 y los 15 años, aunque a veces antes, y consiste en comportamiento desviado en el que se violan todos los códigos de conducta impuestos por la familia, el grupo, la escuela, la iglesia, etc. El individuo actúa bajo el impulso del momento y no muestra arrepentimiento por sus actos. Inicialmente esta violación persistente de las reglas se manifiesta como vandalismo; crueldad con los animales; inicio precoz de una vida sexual promiscua, sin cuidado respecto al bienestar de la pareja; incorregibilidad; abuso de sustancias; falta de dirección e incapacidad de conservar trabajos; etc. Salvo que tengan una gran inteligencia o que presenten formas menos graves del trastorno, fracasan en todo tipo de actividades, incluyendo las criminales, ya que carecen de disciplina, lealtad para con sus cómplices, proyección a futuro, y siempre están actuando en respuesta a sus necesidades del momento presente. El trastorno es cinco a diez veces más frecuente en hombres que en mujeres. Como estos sujetos están más representados en los estratos más pobres, hubo alguna discusión sobre si la pobreza induce o potencia estas alteraciones. Esto se ha descartado: los individuos con trastorno antisocial de la personalidad, por su incapacidad de lograr metas y conservar empleos, tienden a asentarse naturalmente en los estratos de menores ingresos.


Causas Sociales


La desigualdad económica es causa de que el individuo desarrolle desesperanza. No se trata de la simple pobreza: hay algunos países o comunidades muy pobres, como el caso de algunos ejidos en México, en los que virtualmente desconocen el robo y la violencia de otro tipo. Sin embargo, la gran diferencia entre ricos y pobres y sobre todo la imposibilidad de progresar socialmente sí causa violencia: la frustración se suma a la evidencia de que no hay otra alternativa para cambiar el destino personal.


Más importante como causa social es la llamada subcultura delincuente. Aunque sus detractores dicen que esta hipótesis carece de evidencia experimental, hay comunidades, barrios y colonias en donde niños y jóvenes saben que para pertenecer al grupo y formar parte de su comunidad necesitan pasar algunos ritos de iniciación, entre los que se encuentran robar, asaltar o quizá cometer una violación. La falta de medición requiere de estudios, sí, mas no de desestimar lo que obviamente es un factor de formación de conductas y conceptos sociales.


Entorno Familiar


En la familia, los dos factores que con más frecuencia se asocian al desarrollo de violencia es tener familiares directos que también sean violentos y/o que abusen de sustancias. Un entorno familiar disruptivo potencia las predisposiciones congénitas que algunos individuos tienen frente a la violencia (i.e. síndrome de alcohol fetal) y por sí mismo produce individuos que perciben a la violencia como un recurso para hacer valer derechos dentro de la familia.


Un estudio con niños adoptados mostró que los actos que desembocaban en una pena de prisión correlacionaban mejor con el número de ingresos a la cárcel de sus padres biológicos que con la conducta de sus padres adoptivos.


El Individuo Violento


En los individuos violentos vemos la interacción de los trastornos descritos. Por ejemplo, en los delincuentes crónicos se encuentran varios o todos los siguientes rasgos.



Socialización pobre como niños: pocos amigos, no los conservaban, sin ligas afectivas profundas, etc.

Poco supervisados o maltratados por sus padres: los dejaban solos, a su libre albedrío, y cuando estaban presentes, los maltrataban.

Buscan sensaciones en forma continua: desde chicos son "niños problema," y los mecanismos de control social no tienen gran influencia sobre ellos.

Manejan prejuicios como base de su repertorio: "todos los blancos, negros, mujeres, hombres son así"

Abusan del alcohol.

Nunca han estado seriamente involucrados en una religión principal.

Carecen de remordimientos, o aprenden a elaborar la culpa y así evitarlos.

Evitan asumir la responsabilidad de sus actos: construyendo casi siempre una pantalla o justificación que suele ser exitosa para librarlos (i.e. "es que cuando era niño me maltrataban").


Agresión, agresividad, violencia y delito.


El término agresión procede del latín; ni que posee dos acepciones, la primera significa "acercarse a alguien en busca de consejo"; y la segunda, "ir contra alguien con la intención de producirle un daño". En ambos la palabra agresión hace referencia a un acto efectivo. Luego se introdujo el término agresividad que, aunque conserva el mismo significado se refiere no a un acto efectivo, sino, a una tendencia o disposición. Así, la agresividad puede manifestarse como una capacidad relacionada con la creatividad y la solución pacífica de los conflictos. Vista de éste modo la agresividad es un potencial que puede ser puesto al servicio de distintas funciones humanas y su fenómeno contrapuesto se hallaría en el rango de acciones de aislamiento, retroceso, incomunicación y falta de contacto.


Frente a esta agresividad que podríamos llamar benigna, existe una forma perversa o maligna: La violencia. Con esto queda claro que no se puede equiparar todo acto agresivo con la violencia. Esta queda limitada a aquellos actos agresivos que se distinguen por su malignidad y tendencia ofensiva contra la integridad física, psíquica o moral de un ser humano. En otras palabras, desde nuestro punto de vista no constituye violencia la descarga de un cazador contra el animal que desea cazar con la finalidad de saciar el hambre o mantener el equilibrio ecológico. Por otra parte, siempre constituirá violencia, como su nombre lo indica, el acto de violación sexual. Esto nos permute introducir otros elementos para reconocer al acto violento: su falta de justificación, su ilegitimidad y/o su ilegalidad. Ilegítimo por la ausencia de aprobación social, ilegal por estar sancionado por las leyes.


La agresividad puede ser detectada en toda la escala animal, no así la violencia, casi exclusiva del ser humano.


Como es sabido, es sumamente raro que un animal inferior, ataque a otro de especie diferente, si no es con el fin de alimentarse, o que luche contra otro de su misma especie si no es con el objeto de defender su territorio, la hembra, la cría o el alimento. Inclusive, cuando la lucha se presenta su mayor componente es ritual; rito que va en sentido de demostrar cuál es más grande o lucha de aquellos animales viejos o muy jóvenes, así como, animales de sexo diferente y/o ejemplares que se conocen entre sí.


Desde la niñez tenemos la experiencia de haber observado la lucha por territorio o alimento entre dos lagartos: cambian de color, aumentan a su tamaño extendiendo sus espículas cartilaginosas, etc.. Si ninguno abandona se llega al contacto físico en forma de mordida, una lucha breve que termina con el abandono del más débil sin que el otro lo persiga para darle muerte.


Por otro lado, los elementos de ausencia de aprobación social e ilegalidad de la violencia vienen, en nuestro caso, de la óptica jurídica romano-germánica, el derecho francés, en el que se plantea una gran clasificación de la violencia en moral y física.


De un modo general �ND�ni sostiene que la "infracción es un hecho ordenado o prohibido por la ley anticipadamente, bajo la sanción de una pena propiamente dicha y que no se justifica por el ejercicio de un derecho".


Por su parte, Jiménez de Azúa refiere que "el delito es un acto típicamente antijurídico, culpable, sometido a veces a condiciones objetivas de penalidad, imputable a un hombre y sometido a una sanción penal".


En la vocación práctica la diferencia entre delito y crimen, es en última instancia de orden gradual, cuantitativo: el delito es de tipo correccional (hasta 5 años de reclusión) y el crimen, como su nombre lo indica, es criminal (5,1º,15 y 20 años de reclusión y de 20-30 si es con agravante). La relación entre violencia y delito o crimen resulta obvia a partir de sus definiciones.


En resumen: agresión es un acto efectivo que implica acercarse a alguien en busca de consejo o con la intención de producir daño. No así la agresividad, que no se refiere a un acto efectivo, sino, a una tendencia o disposición que se halla bajo los designios de la creatividad y la solución pacífica de conflictos. Violencia es una forma perversa o maligna de agresividad que ejerce un individuo contra otro de su misma especie y que se caracteriza por su carencia de justificación, tendencia ofensiva, ilegitimidad y/o ilegalidad.


Concepto de delincuencia.


Delincuencia, conjunto de infracciones de fuerte incidencia social cometidas contra el orden público. Esta definición permite distinguir entre delincuencia (cuyo estudio, a partir de una definición dada de legalidad, considera la frecuencia y la naturaleza de los delitos cometidos) y criminología (que considera la personalidad, las motivaciones y las capacidades de reinserción del delincuente).


Definición de Delincuencia Juvenil


Delincuencia, conjunto de infracciones de fuerte incidencia social cometidas contra el orden público. Esta definición permite distinguir entre delincuencia (cuyo estudio, a partir de una definición dada de legalidad, considera la frecuencia y la naturaleza de los delitos cometidos) y criminología (que considera la personalidad, las motivaciones y las capacidades de reinserción del delincuente).


Visto el concepto de delincuencia, resulta necesario delimitar el adjetivo de juvenil, es decir, ¿cuándo la delincuencia es juvenil? Vaya por delante que no podemos emplear al objeto de este trabajo el significado etimológico de tal adjetivo, pues desde este punto de vista, quiere decir lo relacionado con la juventud. Y no es aplicable, decimos, este concepto etimológico, porque dentro del campo de las ciencias penales viene entendiéndose por delincuencia juvenil la llevada a cabo por personas que no han alcanzado aún la mayoría de edad , mayoría de edad evidentemente penal.


La delincuencia Juvenil


Apuntábamos en páginas anteriores que el término delincuencia juvenil no tienes el mismo significado para todos los criminólogos. Difieren básicamente en dos puntos:


El primero en determinar la edad a partir de la cual se puede hablar de delincuente juvenil y


El segundo, que radica en determinar cuáles deben ser las conductas que dan lugar a calificar a un joven como delincuente.


Por cuanto hace a la edad en que podemos referirnos a la delincuencia juvenil, participamos del criterio de estimar como tales a los que cuentan con más de 14 años de edad.


El menor infractor lo podrá ser hasta los 14 años de edad, a partir de este límite, deberá ser considerado como delincuente juvenil con los grados de responsabilidad ya apuntados, los que desde luego no tienen pretensión de definitividad, pues dependerá de los estudios que en lo futuro se realicen y que permitan conocer los fenómenos físicos y psíquicos del adolescente que puedan obligar a variar los límites de edad ya señalados, los que están apoyados en los estudios más aceptados hasta la fecha.


El anterior punto de vista, no es actualmente el que aceptan la mayoría de los Códigos penales de la República, pues por ejemplo el Código del Distrito Federal y el estado de México, fijan como límite para la responsabilidad penal la edad de 18 años, el Código Penal de Durango se inclina por el límite de 16 años y en igual sentido el de Tamaulipas y otros Estados.


La delincuencia juvenil y entorno social.


El estudio de la criminalidad juvenil constituye un tema de actualidad, no sólo del derecho penal, sino también de la criminología y de las ciencias conexas. El constante aumento de los conflictos sociales, y con ellos el de la delincuencia, ha incrementado el interés por el tema, tanto en los países industrializados o centrales, como también en los llamados países periféricos, como son los de América Latina.


Para comprender el interés por el análisis y la búsqueda de soluciones para la delincuencia juvenil, es necesario ubicar este fenómeno dentro de la problemática de la sociedad actual. La estructura social en que les ha tocado vivir a los niños y jóvenes de hoy, está caracterizada por una complejidad cada vez mayor, donde la búsqueda de soluciones no depende ni de fórmulas tradicionales, ni de líderes carismáticos.


La delincuencia juvenil se ubica, por lo menos en América Latina, dentro de un contexto social caracterizado por grupos de niños y adolescentes ubicados dentro de niveles de miseria o pobreza, desempleo, narcotráfico, concentración urbana, baja escolaridad o analfabetismo, agresiones sexuales y desintegración familiar. A estos grupos sociales se les ha negado todos los derechos humanos, tales como el derecho a la vida, la salud, la educación, la vivienda, en fin, el derecho al desarrollo.


Sumado a este contexto, hay que agregar que la sociedad actual se caracteriza por un debilitamiento de los sistemas tradicionales de apoyo para el desarrollo de la niñez y de la adolescencia. Quisiéramos mencionar, por lo menos, tres medios de apoyo que con los cambios sociales, se han debilitado como para dar una respuesta efectiva al desarrollo de la niñez y de los adolescentes. En primer lugar tenemos que mencionar a La Familia. Los medios de comunicación, sobre todo la televisión, han suprimido la jerarquía y hegemonía que la familia tenía como formadora de costumbres sociales.


Además, la incorporación de la mujer al sistema laboral, por necesidad u oportunidades de desarrollo, y otros cambios en la estructura familiar, como la ausencia generalizada del padre, replantean las relaciones del niño y del joven. La Escuela, por su parte, se caracteriza por un marcado énfasis academicista y por la competitividad feroz, borrando el sentido comunitario y la promoción del desarrollo integral de los jóvenes. Además, los Sistemas de Asistencia y Recreación, como apoyos alternativos, son mínimos y siempre insuficientes para la satisfacción de las necesidades de la población juvenil.


Por último, quisiéramos manifestar que la delincuencia juvenil es el resultado de la combinación de diversos factores de riesgo y respuesta social. Se presenta en toda sociedad, en donde los antivalores de violencia, agresividad, competencia salvaje, consumo, se imponen a los valores supremos de la sociedad, como la tolerancia, la solidaridad y la justicia.


Suicidio


El suicidio entre los adolescentes ha tenido un aumento dramático en los años recientes. Cada año miles de adolescentes se suicidan. El suicidio es la tercera causa de muerte más frecuente para los jóvenes de entre 15 y 24 años de edad, y la sexta causa de muerte para los de entre 5 y 14 años.
Los adolescentes experimentan fuertes sentimientos de estrés, confusión, dudas sobre sí mismos, presión para lograr éxito, inquietudes financieras y otros miedos mientras van creciendo. Para algunos adolescentes, el divorcio, la formación de una nueva familia con padrastros y hermanastros, o las mudanzas a otras nuevas comunidades pueden perturbarlos e intensificarles las dudas acerca de sí mismos. En algunos casos, el suicidio aparenta ser una "solución."
La depresión y las tendencias suicidas son desórdenes mentales que se pueden tratar. Hay que reconocer y diagnosticar la presencia de esas condiciones tanto en niños como en adolescentes y se debe desarrollar un plan de tratamiento. Cuando los padres sospechan que el niño o el joven puede tener un problema serio, un examen psiquiátrico puede ser de gran ayuda.
Muchos de los síntomas de las tendencias suicidas son similares a los de la depresión. Los padres deben de estar conscientes de las siguientes señales que pueden indicar que el adolescente está contemplando el suicidio. Los psiquiatras de niños y adolescentes recomiendan que si el joven presenta uno o más de estos síntomas, los padres tienen que hablar con su hijo sobre su preocupación y deben buscar ayuda profesional si los síntomas persisten.
Cambios en los hábitos de dormir y de comer.
Retraimiento de sus amigos, de su familia o de sus actividades habituales.
Actuaciones violentas, comportamiento rebelde o el escaparse de la casa.
Uso de drogas o del alcohol.
Abandono poco usual en su apariencia personal.
Cambios pronunciados en su personalidad.
Aburrimiento persistente, dificultad para concentrarse, o deterioro en la calidad de su trabajo escolar.
Quejas frecuentes de dolores físicos tales como los dolores de cabeza, de estómago y fatiga, que están por lo general asociados con el estado emocional del joven.
Pérdida de interés en sus pasatiempos y otras distracciones.
Poca tolerancia de los elogios o los premios.
El adolescente que está contemplando el suicidio también puede:
Quejarse de ser "malo" o de sentirse "abominable."
Lanzar indirectas como: "No les seguiré siendo un problema", "nada me importa", "para qué molestarse" o "no te veré otra vez."
Poner en orden sus asuntos; por ejemplo, regalar sus posesiones favoritas, limpiar su cuarto, botar papeles o cosas importantes, etc.
Ponerse muy contento después de un período de depresión.
Si el niño o adolescente dice, "Yo me quiero matar" o "Yo me voy a suicidar", tómelo muy en serio y llévelo a un psiquiatra de niños y adolescentes o a otro médico para que evalúe la situación. A la gente no le gusta hablar de la muerte. Sin embargo, puede ser muy útil el preguntarle al joven si está deprimido o pensando en el suicidio. Esto no ha de "ponerle ideas en la cabeza"; por el contrario, esto le indicará que hay alguien que se preocupa por él y que le da la oportunidad de hablar acerca de sus problemas.
Con la ayuda de la familia y con tratamiento profesional, los niños y adolescentes con tendencias suicidas se pueden recuperar y regresar a un camino más saludable de desarrollo.

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La Depresión en la juventud


Es un estado emocional que se caracteriza por sentimientos de extrema tristeza, desesperanza. Puede ser detonado por algún tipo de pérdida o desgracia, pero si su duración se extiende más allá de lo razonable, los médicos suelen diagnosticar depresión cuando una tristeza importante se prolonga por más de dos semanas, afecta al funcionamiento de las relaciones interpersonales y de las actividades y coexiste con al menos cuatro de los siguientes síntomas: trastornos del sueño, trastornos del apetito, desinterés por las actividades cotidianas, disminución de la capacidad de experimentar placer, dificultad para concentrarse, fatiga fácil, desinterés sexual, pérdida de la autoestima, sentimientos de culpa, desesperanza, ataques de llanto, angustia e impaciencia, irritabilidad, jaqueca o trastornos digestivos y deseos de morir e ideas de suicidio.
Aunque existen sucesos que de por sí puedan detonar una depresión (la pérdida de un familiar o amigo, las decepciones en el hogar o el trabajo, una prolongada enfermedad) -en estos casos se habla de depresión “reactiva”-, también existen depresiones que no muestran relación con ningún suceso en particular -en estos casos se habla de depresión “endógena”-. Puede haber trastornos físicos que influyen: la intoxicación alcohólica, el tratamiento para dejar la adicción al alcohol o a alguna droga, el consumo prolongado de tranquilizantes, corticosteroides o medicamentos para tratar la hipertensión. Ciertas infecciones (sida, tuberculosis, sífilis), trastornos hormonales (enfermedad de Addison o de Cushing o problemas tiroideos), trastornos neurológicos (tumores cerebrales, esclerosis múltiple) y nutricionales (pelagra, anemia perniciosa) pueden también originar cuadros de depresión. Finalmente, hay rasgos de la personalidad o tendencias familiares por las que algunas personas son más propensas a sufrir depresión que otras.
Factores hereditarios, estrés en el trabajo y en la escuela, así como la baja autoestima, son algunas de las causas relacionadas con la aparición de un trastorno depresivo.

viernes, 27 de junio de 2008

Anorexia y Bulimia:


La anorexia es un desorden compulsivo y obsesivo que lleva a la persona, en su gran mayoría mujeres, a experimentar un miedo irracional por ganar peso. El paciente de anorexia, según la Asociación Americana de Anorexia y Bulimia, manifiesta una determinación inquebrantable de estar cada vez más delgado. Tiene una preocupación exagerada por la dieta y la delgadez que lo lleva a privarse del alimento y perder peso aceleradamente. La visión distorsionada de su cuerpo lo hace ver grasa en exceso donde no la hay. Este trastorno tiene bases psicológicas y orgánicas y no es reconocido por quien lo padece.
Aunque no hay una causa específica, las influencias culturales y presiones familiares, entre otros factores, hacen a muchas jovencitas más susceptibles a la anorexia y la bulimia, señala un estudio de la Organización Nacional de Salud Estadounidense. La anorexia es un trastorno por el que la persona tiene una imagen distorsionada de su cuerpo (se cree obesa aunque no lo es), le teme a la obesidad y se niega a mantener un peso normal.
La bulimia es un trastorno alimentario que se caracteriza por la pérdida de control sobre la cantidad de alimento que se ingiere y la provocación deliberada de vómitos.
Confluyen muchas razones, pero se relaciona estrechamente con trastornos de peso.
Existen grupos y centros de ayuda a donde recurrir en estos casos. En ellos se ofrece control médico, terapia dirigida a reforzar la autoestima y resolver problemas y educar sobre este trastorno alimenticio. El apoyo de un grupo de enfermos recuperados puede resultar muy beneficioso

Tráfico de drogas:


Los traficantes de drogas son los que se dedican a transportar y distribuir dichas sustancias entre los consumidores. Las consecuencias del uso de las drogas sin funestas no solo para el individuo sino para la familia y también para la sociedad, ya que las drogas crean tal dependencia física y psicológica que una persona drogadicta es capaz de hacer cualquier cosa con tal de obtener la sustancia deseada; no son pocos los que por causa del consumo de drogas han llevado a la ruina a su familia, han puesto termino a su vida suicidándose, han cometido robos, violaciones y hasta crímenes.

La violación:


La violación consiste en obligar a una persona a mantener una relación sexual en contra de su voluntad. Puede realizarse empleando la fuerza física o con cualquier amenaza.
La víctima suele presentar lesiones físicas producidas por golpes o por arma blanca, pero lo peor son las secuelas psicológicas.
Acoso sexual:
Se denomina así a los abusos sexuales realizados comúnmente en el medio laboral o estudiantil, por cualquier persona.
Generalmente se piensa que es únicamente la mujer el objeto de acoso sexual, pero esto no es siempre así, hay hombres que han sufrido el acoso sexual de una mujer.